Introducción e infraestructuras. 526 años de experiencia

Las Palmas de Gran Canaria fue fundada el 24 de Junio de 1479.

Su origen fue el campamento militar, establecido por Juan Rejón al iniciar la conquista por encargo de los Reyes Católicos, en la margen derecha del barranco de Guiniguada; donde hoy se ubican la Ermita de San Antonio Abad y la Casa Museo de Colón. Finalizada la conquista, el 29 de Abril de 1483, los castellanos comenzaron la colonización con la introducción del cultivo de la caña y la fabricación de azúcar, orientada a los mercados europeos. La primitiva ciudad comenzó a consolidarse a partir del primer trazado de la Plaza de Santa Ana y el comienzo de las obras de la Catedral, que determinaron el inicio de lo que es hoy el barrio de Vegueta, el más antiguo de la Ciudad.

La primera expansión y los Ataques de los piratas

El comercio de la caña de azúcar impulsó el primer desarrollo importante de la ciudad, convirtiéndola en una activa plaza mercantil. Las riquezas que generaba este comercio atrajeron pronto a los piratas que navegaban por los peligrosos océanos de la época.

En octubre de 1595, la ciudad rechazó el ataque de una gran flota de guerra inglesa al mando de Francis Drake y John Hawkins. Cuatro años más tarde, en junio de 1599, los holandeses, al mando de Van der Does, protagonizaron uno de los episodios más trágicos de la historia de la ciudad, que saquearon e incendiaron.

El Puerto de la Luz y la ciudad contemporánea

Un nuevo resurgir, esta vez gracias al desarrollo del comercio de la cochinilla y la construcción del gran motor de la ciudad, el Puerto de la Luz, tuvo lugar en la segunda mitad del s. XIX. La villa provinciana se convirtió en pocos años en un emporio mercantil, en una capital universal abierta al mundo. Alrededor del puerto empezó a crecer un nuevo núcleo urbano.

Las Palmas de Gran Canaria se situaba a las puertas de su gran transformación moderna. El puerto abrió un amplio horizonte a la ciudad. Su construcción significó la inmediata revalorización de su situación estratégica en las rutas comerciales ínter atlánticas, el acercamiento a Europa y un sustancial aumento del comercio exterior.

Sociedad abierta y universal

Desde su propio origen la composición demográfica de la ciudad ha sido muy heterogénea. Castellanos, portugueses, aragoneses, genoveses, franceses y flamencos se asentaron en ella en busca de tierra libre y disponible para cultivar. Desde el descubrimiento de América, hasta bien entrado el siglo XVII, se convierte en lugar de parada forzosa para el comerciante europeo en el camino hacia las Indias.

Con la construcción del Puerto de la Luz la ciudad se transforma en una auténtica plataforma tricontinental, a la que llegan afluentes humanos procedentes de todos los lugares del mundo. Hoy la ciudadanía de Las Palmas de Gran Canaria es como resultado de su proyección cosmopolita, un crisol de razas que se han engranado en una sociedad abierta y universal.

El turismo, el último gran impulso

A partir de 1950 se produce el boom de afluencia turística a Las Palmas de Gran Canaria, gracias al efecto de los vuelos chárter procedentes del norte de Europa. Este fenómeno tuvo un rápido auge y supuso un factor de renovación que influyó en importantes ámbitos urbanos, económicos y sociales.

Alrededor de la playa de Las Canteras se desarrollaron ofertas turísticas integradas por modernos hoteles, residencias turísticas, restaurantes y lugares de diversión.

Economía de servicios

A lo largo de su historia, la ciudad ha dado muestras de su esfuerzo y de su ingenio para superar las dificultades y conseguir prosperidad. Hasta el siglo XIX la agricultura era la base fundamental de la economía del municipio.

Desde la segunda mitad del siglo XX, se desarrolló una economía más completa fundamentada en la actividad portuaria, la exportación de productos agrícolas (tomates, plátanos y otras producciones hortofrutícolas), el comercio y el turismo.

La economía actual presenta un carácter marcadamente tercializado, con una actividad productiva concentrada en el comercio, el turismo y en la actividad portuaria.

El reto del 2000

Vitalidad, cosmopolitismo y carácter lúdico son los tres rasgos definitorios de esta ciudad, que ha ido adecuando sus infraestructuras para enfrentarse al nuevo milenio con garantías que aseguren el bienestar de sus ciudadanos y visitantes.

Infraestructuras

En la actualidad cuenta con cuatro grandes hospitales del servicio público de salud. Completan su oferta hospitalaria varias clínicas de carácter privado. Gracias a la construcción sucesiva de numerosos centros docentes se ha completado la oferta educativa, destacando en este aspecto el desarrollo universitario con la creación del Campus de Tafira.

Una de sus grandes apuestas de futuro es la de convertirse en punto de encuentro europeo cultural, comercial y profesional, para celebrar congresos, seminarios, conferencias internacionales y demás eventos de naturaleza similar.

La ciudad ofrece una completa infraestructura para cubrir esta creciente demanda, que se ha visto incrementada con la reciente inauguración del Auditorio Alfredo Kraus-Palacio de Congresos de Canarias, con capacidad para acoger a 3.952 delegados: 1.656 en la Sala Sinfónica y 2.292 en salas anexas.

Los diferentes hoteles de la ciudad, que han ido adaptando sus establecimientos a la demanda de este tipo de turismo. En la actualidad se celebran importantes congresos en diversos hoteles, con capacidades que varían entre 15 y 450 plazas.